
Guía para realizar una vigilia de Pentecostés para jóvenes
Una guia para organizar una vigilia de Pentecostes con tu comunidad de jovenes , una sugerencia completa que puedes adaptar según tu grupo.
Domingo 17 de mayo 2026 / Solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos
—BIENVENIDA:
–Celebramos hoy la Fiesta de la Ascensión del Señor a la gloria del Padre. Una “fiesta que nos hace revivir el momento en que Cristo resucitado se despidió de los suyos para entrar definitivamente en la gloria divina.”
Y en este día, como todos los años y de acuerdo con el Decreto del Concilio Vaticano II sobre los Medios de Comunicación Social, se desarrolla la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, este año bajo el lema de: “Custodiar voces y rostros humanos».
El Señor nos manifiesta hoy, con esta fiesta, el punto culminante de la vida y obra de su Hijo: Cristo que asciende al Cielo y marca el punto de partida de la misión de la Iglesia. Él envía a sus discípulos, de entonces y de siempre, a anunciar el Evangelio a todos los hombres, utilizando para ello, todos los medios necesarios, y es así, que la utilización de los medios de comunicación social, surge del mandato del mismo Cristo.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Hch 1, 1-11)
–En este relato de la Ascensión vemos la inauguración en la tierra, del tiempo de la Iglesia, que ha de llevar a cabo su misión hasta la segunda venida gloriosa del Hijo de Dios.
SALMO RESP.: (46, 2-3. 6-9)
R. El Señor asciende entre aclamaciones.
2ª. LECTURA: (Ef 1, 17-23)
— Pablo pide para nosotros, el espíritu de sabiduría y revelación para conocer el plan salvífico de Dios y la grandeza de su poder.
EVANGELIO: (Mt 28, 16-20)
—En el santo Evangelio escuchamos al mismo Jesús que, antes de su partida, envía a sus discípulos a llevar el anuncio de la Buena Noticia a todas las naciones.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
—Unidos al Rey de la Gloria, nuestro hermano y Señor, que elevado sobre la tierra atrae a todos hacia sí, oremos al Padre que escucha siempre la plegaria de su Iglesia.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
“POR CRISTO GLORIFICADO, TE LO PEDIMOS SEÑOR”
—Padre bueno, te pedimos por el Santo Padre, para que su mensaje llegue a todos los hombres, especialmente a los comunicadores sociales, y ellos lo reciban en su corazón y lo pongan en práctica, oremos…
—Padre santo, te pedimos por nuestro obispo, para que bajo su guía podamos cumplir el mandato de anunciar la Buena Noticia y formar una Iglesia diocesana verdaderamente comprometida con la nueva evangelización, oremos…
—Señor, te pedimos que las agencias de noticias y los medios de comunicación no puedan permitir que los algoritmos de la Inteligencia Artificial, orientados a ganar a toda costa la batalla por unos segundos más de atención, prevalezcan sobre la fidelidad a sus valores profesionales, orientados a la búsqueda de la verdad., oremos…
—Señor, te pedimos por todos jóvenes, para que el Señor Jesús, Palabra pura que surge del corazón del Padre, les ayude a hacer una comunicación libre, limpia y cordial, que les ayude a escuchar el latido de los corazones, para redescubrirse hermanos y hermanas, oremos…
—Señor, te pedimos por todos los cristianos, para que viviendo la esperanza de Jesús Resucitado y ya en la Gloria del Padre, esperemos con alegría al Espíritu Santo, que con su fuerza, cambiará nuestras vidas, oremos…
CELEBRANTE:
Padre misericordioso, concédenos lo que con fe te hemos pedido y, junto con el Espíritu Santo que nos has prometido, danos la irresistible esperanza de sentirnos atraídos hacia donde tu Hijo nos ha precedido. Te lo pedimos por Él que contigo vive y reina por los siglos de los siglos..
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Ofrezcámonos ahora a Dios, para ser sus instrumentos, y sirviéndolo a Él y a nuestros hermanos, podamos ser auténticos promotores de la unidad y el progreso de todos los hombres..
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)
Llenos de alegría porque Jesucristo ha resucitado y vive ahora y por siempre con Dios, hagamos nuestra acción de gracias al Padre, que con su amor quiere que nosotros también lleguemos allí..
—COMUNIÓN:
El Padre todopoderoso ya desde este mundo nos hace participar de su vida divina y aviva en nosotros el deseo de la patria eterna, donde nos aguarda Cristo, que ahora se nos da como verdadero alimento para este camino.
Cantamos…
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
El Señor hoy nos ha enviado a anunciar el Evangelio a toda la creación, prometiéndonos que su Espíritu nos acompañará en esta misión. Que toda esta semana sea una verdadera preparación para recibir el próximo domingo, en la Solemnidad de Pentecostés, ese mismo Espíritu que Él nos envía.
Nos despedimos cantando…
—BIENVENIDA:
–Finalizamos hoy la gran celebración de la Pascua, con la Solemnidad de Pentecostés. Y hoy nos hemos reunido como los primeros discípulos y sentimos la presencia del Resucitado en medio nuestro. Hoy conmemoramos el comienzo de la vida de la Iglesia, que nace y crece bajo la acción del Espíritu Santo.
Consumada la obra de la redención, Cristo cumple su promesa y envía el Espíritu Santo a la Iglesia naciente y a la Iglesia de todos los tiempos, para iluminar a todos los hombres en el conocimiento de la verdad revelada, y guiarnos y sostenernos en el camino hacia la Casa del Padre. “Y el Espíritu Santo, descendiendo sobre ellos con fuerza extraordinaria, los hizo capaces de anunciar a todo el mundo la enseñanza de Cristo Jesús. Como entonces los Apóstoles, también nosotros nos encontramos reunidos en un gran cenáculo de Pentecostés, anhelando la efusión del Espíritu.”
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Hch 2, 1-11)
–Escuchemos cómo se nos presenta la presencia transformadora del Espíritu entre los Apóstoles. Con símbolos del Antiguo Testamento se expresa el don sorprendente de Dios.
SALMO RESP.: (103, 1ab. 24ac. 29b-31. 34)
R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra.
2ª. LECTURA: (1 Co 12, 3b-7. 12-13)
–Pablo escribe a la comunidad de Corinto, y en ellos a nosotros, dando el criterio para conocer si realmente todo proviene o no de Dios; el criterio es la fe y la adhesión a Jesucristo, y el servicio y cohesión comunitarios.
SECUENCIA:
Antes de escuchar el Evangelio, unámonos desde el fondo del corazón, a esta antigua plegaria al Espíritu Santo, pidiéndole a Él que venga a nosotros, nos renueve y acompañe.
EVANGELIO: (Jn 20, 19-23)
—Y ahora hermanos, es el mismo Jesús, el Señor Resucitado, quien promete a sus discípulos y hoy a nosotros, su gran legado: el don de su Espíritu.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
—Y ahora, bajo el impulso del Espíritu Santo, que ora en nuestro interior, dirijamos al Padre del Cielo nuestra oración filial, en la que le pedimos por las necesidades de la Iglesia y por las de todos los hombres.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
“SEÑOR, ENVÍA TU ESPÍRITU Y RENUEVA LA FAZ DE LA TIERRA”
—Para que en la Iglesia, el Espíritu Santo, Dios mismo en el corazón de cada creyente y en el corazón de la humanidad, nos ayude a ser cada día más dóciles a sus inspiraciones que nos conducen a la salvación, te pedimos…
—Para que el Papa León XIV siga siendo el permanente ejemplo de anuncio del Evangelio a todos los hombres y hasta los confines del mundo, te pedimos…
—Para que nuestro obispo, asistido e iluminado permanentemente por el Espíritu de tu Hijo, pueda guiarnos para formar una comunidad diocesana unida por un auténtico amor, te pedimos…
—Para que tu Santo Espíritu ilumine la mente de nuestros gobernantes y de todo nuestro pueblo, y así el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y podamos vivir en verdadera paz, te pedimos…
—Para que todos los cristianos dejemos que el Espíritu Santo actúe en nuestros corazones y transforme nuestras vidas, para que toda ella sea un compromiso a ser verdaderamente los discípulos de tu Hijo y los testigos de su resurrección, te pedimos…
CELEBRANTE:
Padre bueno, queremos continuar el camino de tu Hijo; haz que nos dejemos llenar de su Espíritu para ir realizando, cada vez más, su Reino en la vida de los hombres. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Nos ofrecemos de corazón al Padre, con el compromiso de ser dóciles a las mociones de su Espíritu y ser así, constructores de la unidad que Él quiere para su Iglesia.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)
En cada Eucaristía pedimos que el Espíritu Santo haga realidad lo que nuestras palabras expresan al renovar el memorial de Jesucristo con los signos del pan y del vino; pidámoslo hoy muy especialmente.
—COMUNIÓN:
La Iglesia va peregrinando, anunciando la cruz del Señor hasta que Él venga; y en este constante peregrinar es el mismo Señor quien nos fortalece con su propio Cuerpo.
Cantamos…
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Nuestro compromiso es el de los primeros cristianos: reunidos en la misma fe y en la celebración de la Eucaristía, nos dispersamos ahora a proclamar las maravillas de Dios en nuestras propias lenguas y en la diversidad de la vida de cada uno de nosotros, para que todos las puedan entender.
Nos despedimos cantando…
—BIENVENIDA:
–El pasado domingo, con la celebración de Pentecostés, hemos terminado la gran celebración festiva del Misterio Pascual de Cristo. Entramos de nuevo en el camino ordinario de las celebraciones dominicales, y lo reemprendemos con este domingo que nos presenta aquello que constituye la trama de nuestra vida cristiana: “Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad, que presenta a nuestra contemplación orante el misterio de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
Nuestro Dios es un Dios muy cercano a nosotros: permanece con nosotros y entre nosotros hasta el final de la historia. Él, que nos ha creado a su imagen y semejanza, nos sostiene en la existencia, nos comunica su vida divina y, por el bautismo nos hace sus hijos adoptivos: Dios, revelando al hombre su amor, llama a los hombres a participar en su misma vida y a entrar en comunión con Él.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Ex 34, 4b-6. 8-9)
–Ya en el Antiguo Testamento podemos ver el infinito amor de Dios por su pueblo, a pesar de las infidelidades.
SALMO RESP.: (Dan 3, 52-56)
R. ¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!
2ª. LECTURA: (2 Co 13, 11-13)
— Pablo nos manifiesta claramente que esa comunidad de amor que formamos, es una consecuencia de la presencia de la Santísima Trinidad en nosotros.
EVANGELIO: (Jn 3, 16-18)
—Escuchemos ahora al mismo Jesús, que nos dice que Él ha sido enviado por el Padre para salvarnos.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
—Queridos hermanos, glorifiquemos a Dios Padre que, por el Espíritu Santo, vivificó el cuerpo de su Hijo, para que su carne resucitada fuera fuente de vida para los hombres, y elevémosle esta oración humilde y confiada.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
“PADRE, ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN”
—Padre, te pedimos por la Santa Iglesia y el Papa León XIV, para que siempre recibamos por ellos, la gracia de Jesucristo, el amor del Padre y el don del Espíritu Santo que producirán en nosotros la esperanza, una esperanza que no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, oremos…
—Te pedimos por nuestra Iglesia diocesana, para que en esta fiesta de la Santísima Trinidad, nuestro propósito sea un propósito sencillo y nada misterioso: intentar amar a Dios y al prójimo con el amor que Jesús de Nazareth nos amó., oremos…
—Te pedimos por nuestra patria, para que todos los que la habitamos, confesándote como único Dios en tres Personas, vivamos en la fe, en la esperanza y en el amor, oremos…
—Te pedimos por toda nuestra comunidad, para que no sólo recemos al Dios Trino, sino que vivamos trinitariamente, en comunión de fe y amor con todos, considerándonos hermanos de todos y haciendo de este mundo la casa de Dios, oremos…
CELEBRANTE:
Padre compasivo y bondadoso, que por el amor que nos tienes enviaste al mundo a tu Hijo para salvarnos, recibe nuestra súplica y que la acción del Espíritu Santo en nosotros la convierta en realidad. Te lo pedimos por tu Hijo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Al pedirle al Padre que santifique estos dones que ahora le presentamos, pidámosle que por ellos nos transforme en una continua oblación a Él.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)
Desde lo más íntimo de nuestro corazón, movido por el Espíritu Santo, surge ahora nuestra gozosa acción de gracias, porque el Padre nos ha mostrado su infinito amor en la obra Pascual de su Hijo.
—COMUNIÓN:
El Señor hoy nos ha revelado el gran misterio de la comunión trinitaria; nuestra comunión eucarística tiene que ser un vivo reflejo y una participación de ella.
Cantamos…
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
“La segunda Persona de la Santísima Trinidad, que se encarnó y se hizo hombre en Cristo, está presente entre nosotros en el sacramento de la Eucaristía. Este es el tesoro más grande de la Iglesia, que lo conserva con inmensa gratitud y amor.” A la Eucaristía está dedicada la fiesta de “Corpus Christi”, que celebraremos el próximo domingo y a la que todos estamos llamados a participar.
Nos despedimos cantando…
—BIENVENIDA:
–Hoy la Iglesia universal está de fiesta; celebramos la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, la fiesta del Corpus Christi. La presencia de nuestro Dios bajo las apariencias del pan y del vino. Cristo oculto pero realmente presente entre nosotros, su pueblo, con quien quiso quedarse hasta el final de los tiempos.
La solemnidad del Corpus Christi nos invita a meditar en el singular camino que es el itinerario salvífico de Cristo a lo largo de la historia. La Eucaristía, sacramento de la muerte y de la resurrección del Señor, constituye el corazón de este itinerario espiritual escatológico. Hoy más que nunca, preparémonos, tanto individual como comunitariamente, para profundizar el gran don del Pan partido para nosotros en la celebración eucarística.
—LITURGIA DE LA PALABRA:
1ª. LECTURA: (Dt 8, 2-3. 14b-16a)
–En este relato del Antiguo Testamento, vemos cómo Dios alimenta a su pueblo, figura del alimento que da la vida eterna: Cristo, el Pan bajado del Cielo.
SALMO RESP.: (147, 12-15. 19-20)
R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!
2ª. LECTURA: (1 Co 10, 16-17)
— San Pablo nos expresa el grave compromiso de unidad comunitaria entre todos los cristianos, por la participación del Cuerpo y la Sangre de Cristo.
SECUENCIA:
En esta secuencia, poema eucarístico de hace siete siglos, cantamos nuestra alabanza al “Pan de los ángeles”.
EVANGELIO: (Jn 6, 51-58)
— Jesús nos manifiesta que Él es el Pan para la vida del mundo. Aclamémoslo en su Santo Evangelio.
HOMILÍA
—ORACIÓN DE LOS FIELES:
CELEBRANTE:
—Queridos hermanos y hermanas, elevemos a nuestro Padre del Cielo esta plegaria, por Cristo que nos invita a todos a su Cena y en ella entrega su Cuerpo y su Sangre para la vida del mundo.
GUÍA: A cada una de las peticiones responderemos orando:
“POR CRISTO, PAN DE VIDA, ESCÚCHANOS SEÑOR”
—Para que la Iglesia y el Santo Padre, sean siempre la ayuda por la que descubramos que la Eucaristía es un llamado a la santidad y al don de sí a los hermanos, porque la vocación de cada uno de nosotros es la de ser, junto a Jesús, pan partido por la vida del mundo, te pedimos…
—Para que el Espíritu de tu Hijo anime la acción de nuestros obispos y nuestros sacerdotes al servicio de la Iglesia, te pedimos…
—Para que todos los habitantes de esta nación tengamos siempre presente que la Eucaristía es el indispensable alimento que nos sostiene mientras atravesamos el desierto de este mundo y el verdadero fundamento de unidad que necesitamos para poder superar nuestras dificultades, te pedimos…
—Para que todos los que participamos del mismo Pan de Vida, vivamos llenos de fe esta Eucaristía y nos sintamos inmensamente agradecidos al Señor que cada día nos abre la mesa para darnos fuerza en el camino, te pedimos…
CELEBRANTE:
Padre en tu Hijo has realizado una nueva y definitiva alianza con toda la humanidad; haz que no nos cansemos de trabajar para conseguir a nuestro alrededor, comunión y amor entre todos los hombres. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
—PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS:
Estos dones que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, deben ser un signo real de nuestra ofrenda al Padre para convertirnos en instrumentos de unidad.
Al término del “Lavatorio de Manos” y cuando el celebrante vuelve al centro del altar y antes de la oración siguiente, se hace poner de pie a la asamblea
—DIÁLOGO DEL PREFACIO: Al iniciarse el Prefacio (antes de “El Señor esté con vosotros”)
Invitados a dar gracias a Dios, hagámoslo a quien ha querido establecer una alianza de amor que nos renueva y nos convierte en hombres de comunión..
—COMUNIÓN:
El mismo Jesús nos ha dicho: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes”. Que al recibirlo, nuestro vibrante Amén sea la ratificación de nuestra fe en sus palabras.
Cantamos…
COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado,
pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.
DESPEDIDA:
Esta participación del Cuerpo y la Sangre de Cristo debe unirnos entre nosotros y llenarnos de vida, imprimiéndonos los mismos sentimientos del Señor, amando a todos y cada uno de nuestros hermanos, como Él nos ama a nosotros.
Nos despedimos cantando…

Una guia para organizar una vigilia de Pentecostes con tu comunidad de jovenes , una sugerencia completa que puedes adaptar según tu grupo.

Una serie de articulos y recursos para la catequesis con niños, en esta ocasión; Los 12 apostoles de Jesús; conocelos en esta iconografía para niños

Pentecostés es una festividad cristiana que tiene un profundo significado dentro del contexto de la fe católica. Esta conmemoración celebra la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles,

Luego de una larga Cuaresma (de reflexión, ayuno y abstinencia) y una potente Semana Santa en la que compartiste el camino de la Cruz, tomando sobre ti la Cruz de cada día, espero que hayas celebrado con fuerza el Domingo de Resurrección. Un día que le da sentido a nuestra fe. Hoy, Lunes de Pascua, podemos reflexionar sobre esta celebración.